Skip to content

Altamira

“Recientemente la han denomiado de Altamira, tomando este nombre de un prado inmediato que se llama así”, escribió Marcelino Sanz de Sautuola en sus Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander en 1880. Dentro del mismo incluyó dos figuras con dibujos de lo que había visto y que con tanto gusto deseaba compartir con la comunidad científica.

Dibujo de Sautuola de la sala de los bisontes de Altamira, 1880
Dibujo de Sautuola de la sala de los bisontes, 1880
Dibujo de Sautuola de alguna de las pinturas más llamativas que encontró en Altamira, 1880.
Dibujo de Sautuola de alguna de las pinturas más llamativas que encontró en Altamira, 1880.

Sin embargo, la cueva de Altamira fue tachada de fraude por algunos de los más prestigiosos prehistoriadores de la época, entre los que destaca la obstinada figura de Émile Cartailhac, responsable de la sección de prehistoria de la Exposición Universal de París de 1867 y autor de una de las primeras recopilaciones del conjunto de conocimientos prehistóricos que se tenían de España y Portugal (Les Ages Prehistoriques de l’Espagne et du Portugal, 1886). Rectificó finalmente en 1902, a raíz de otros descubrimientos similares, como la cueva de Les Combarelles, en el valle del Vézère, en el famoso artículo Mea culpe d’un sceptique.

Comments are closed.